viernes, 12 de septiembre de 2014

POR CINEMA PARADISO



 (en el aniversario de esta inolvidable película)




 Solo son estas escenas
con sus soles cultivados en nostalgia;
el beso editado por lluvia o por oración;
solo son los ojos cerrados antes del beso
como poner el pie en una barca hecha de lunas
y escribir por segunda vez la invención de la corriente.

Es estar,
amado al aire en esa butaca con silencio
desvestido solamente con el parpadeo de las escenas;
esa gloria, esa sangre, ese disparo a las visiones,
el sudarse las manos por amor y sin tumulto.
El temblor desconocido de una piel que deseas,
y la sensación a cortadura de nieve en las rodillas.

Regresar cuando a veces nos recordamos
llorando la belleza del alma o sus figuras;
sus cañaverales plateados por el sitio de la luz;
la hembra fulminante que cierra las salidas
y en la erección oculta se dibuja a nuestra cama.
Ver héroes, nigromantes, dictadores, actrices,
actores echados al ángulo que hace fatigar la magia.
Estar, ¿Cómo? No existe el rito de los cometas,
las palomas nos han dejado en solitario;
nos deja en soledad el olvido de soñar,
-ya no somos los mismos-, alguien dijo desde muy lejos,
alguien dijo Dios, y anochecía en la ceguera.

Sin embargo,
he encontrado la misma butaca de Salvatore Di Vita,
hubo un columpio donde Ginger Rogers desaparecía,
el beso con frío de Jonh Gilbert a Greta Garbo,
los espirales en los ojos de Bette Davis,
Vittorio De Sica esta vez en una rueda de peces en alta mar;
El Potemkin de Eisenstein, o mejor los besos,
todos censurados, vivos, regresando a mis ojos
abriendo su equipaje de charcas y sonidos

aquí sentado, en la sala de proyección
con un poco de alma como la mayoría de los hombres,

por primera vez vestido de los besos que no se olvidaron,

y con ganas de llorar.

Marioantonio Rosa.© 2014
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

RETORNO


 
 
ante una lectura de Patrizia Runfola "Praga en tiempos de Kafka"


 Se me ocurre cerrar la mesa
otra vez como poeta invisible, y ver el viento,...
recienacido y de color cerveza
brotando desde todas las esquinas
y la mujer bella y lúgubre, con senos en mármol
retratada entre pasado y cosmogonía
tan pura cuando pasa por tu lado,

y te adivina.

Quiero palomas de sal,
y el circo de los mudos jugando contra el invierno,
con Zwaj, el titiritero del Golem
perdido en sus propios murmullos
sordo como un mar a media tarde, angosto de reinos,
genio desnudo de la soledad
o ese paseo entre cigarros de los nuevos poetas
la mesa que se llena de letras y asesina espacios
los dados sucios por la noche rasgada por los círculos
ese humo amigable de la buena ebriedad
y el sismo de las conversaciones agrietándose

como si retornase hasta mi propio sonido.

Y esta mañana que amanece sonámbula;
Kafka y Max Brood heridos por las imágenes
caminando sobre un barco de cenizas, acuarelas del minuto,
vecinos del mundo y vecinos de las páginas

niños héroes, ajenos al reptil,
retornando como este único ojo
que conmigo te encuentra y pregunta tu nombre

antes de huir, hacia la imaginación.

Marioantonio Rosa.© 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

METALENGUAJE



Quiero decir átomo,
refriega, cielo, o un río en sueños
quiero decir cierto o siempre
una margarita al lomo de la luz
o la sombra lírica de unas letras regadas
al crespón de un buen silencio
debo decir cauce, o periplo, quizás andares,
el cabello inhóspito de una estrella
la mano del leñador, o la corteza rendida
o el aire que hace el rostro a la nana del niño
que digo bosque, colores, majestad, hechura,
que me basta decir amor, señales, bitácoras
que siempre digo mesa, dátiles, tibieza,
y diciendo el mar hay una voz rasgándose,
olas que tienen nombres y poblaciones
humo del mar en muslos azules
y siento decir puerto, pez, llegada de un perfume,
vestidos que mueren, pasos que laceran,
un cuervo blanco errante de fórmulas
que consigue la prisión de la muerte
es decir llaves, cerrojos, hombre borrado,
mujer borrada, géneros que gritan o se tuercen,
o digo reino animal, vegetal, reino vacío,
el cartero que rompe los silencios, la visita,
la ruinas de una visita hablando con el alma

que siempre diré, agua, palabras,
territorio, mundo, ojos, visión, cuerpo,
finito, cansancio de tocar los ojos, costumbre,

ella, él, soledad, pesadumbre,

o todas las anteriores.

Marioantonio Rosa.© 2014

lunes, 1 de septiembre de 2014

EL CUENCO


(variaciones a un tema tibetano)

Porque me doy a tu espalda de sonidos
y a tu perfil de uvas en silencio,
o puedo vestirme en el durazno escrito
sobre el fuerte viento de las enredaderas
más allá, en ese lugar mojado en dimensiones
cantar el beso oculto del vientre
sentir la herida del vértigo en el costado
dejar la mente en el dulce vacío, pasado y final,

o el río de mi túnica respirando noche.

Sale el alba en los oídos
luego de la curva de los ecos y alma se acorrala,
ahora en mí, se aleja la piel y su pueblo de deseos,
mas queda el deseo de caer en luz, y borrarme espléndido,
como el hondero que lanza la piedra de captura
y el gigante es un pozo de hormigas, bahía del sonido,
tus ecos, cuenco, tu gala de espíritus,
vacíame de este hombre viejo, y trae el agua fresca,
déjame acercarme hasta esa sala abandonada
donde conversan las edades sin tierra o desnudez,
y ver mi hastío, en ese encuentro, ese doblaje
donde se exhibe por última vez la caminata madura,

por eso me doy, a tu espalda de sonidos,
me canso de ser forajido en estas letras,

quiero despertar un poco,
de otra manera, sin ojos.

Marioantonio Rosa.© 2014