martes, 28 de julio de 2015

RECADO A CECIL









Walter James Palmer,
dentista de Minnesota, americano, desde luego,
el asesino de Cecil, posa indolente frente a su presa
como un trofeo, una gloria del capitalismo
el canalla pagó 55,000 dólares por matarlo
pero ya la tierra de Donald Trump a puta Democracia
ha hecho cosas peores en su historia

y las que faltan, aparte del imperialismo.

Te escribo león cercano
cercano al corazón de la tierra y su labranza
cercano al vociferar que necesita mi pueblo
más cerca a la plegaria del aire
donde como una pértiga herías la oscuridad
hermosa especie sin sombra o herida
eras ese dios en ámbar de los dolores
porque no había sombra en tu corona de rugidos

y te amaba la libertad.

Una flecha
una flecha con las manos sucias y riendo
te ha dejado perdido el corazón
sin saber que llegarán otros de tu simiente
al festín de esas risas arrodilladas
llegarán a comerse sus lenguas,
y una pintura de miedo rociará sus moradas
y tendrán hambre, y tú los cazarás
en la noche elegida levantarás la pira
donde la muerte baile su río de naufragio
te escribo como un grito
te escribo como un cielo que se rompe
te escribiré siempre como un aguacero
donde te llenan de amor todas las manos
y lloro esta rabia contra tu crimen

contra ti
el más civilizado de los animales:
mucho antes del hombre.

Marioantonio Rosa.© 2015

domingo, 26 de julio de 2015

LA VÍA LÁCTEA










En las noches claras
donde no hay ciudad ni sombras escapando;
en las noches claras con su almeja de astros
abierta y viva como un pulso fresco.
La Vía Láctea enseña sus pechos
en aluvión de imaginaciones, en tantos rostros
y una soledad indestructible para su luz;
Demócrito dijo una vez que era un abrazo
donde explotaban al universo muchas estrellas
y en el paraje herido solo podemos contemplarla desnudos
descalzos en la hierba, y con un beso en la boca.


La poesía se extingue componiéndola.

Anoche, por ejemplo
alcancé a ver la nebulosa de sus pechos;
nidos de incendio, evoluciones y átomos
pude ver algunos dioses luchando en agua de lanzas
y el costado de un largo mar que no recuerdo en tierra.
Anoche, en el plato sideral silvestre y húmedo
sus pechos alababan la cosecha de la leche
la loba blanca iba al gran bosque sorda
y regresaba con el racimo de sus cachorros.
Dios recogía sonámbulo sus propios rayos;
200 000 millones y 400 000 millones de estrellas
genealogía perdida de nombres y sangres.
27.700 años luz desde el sol, y al final una bailarina
torciendo el cuerpo de la nieve y asombrándose.

¿Y más allá, habrá un eco?

Marioantonio Rosa.© 2015

jueves, 23 de julio de 2015

EL EFECTO LÁZARO















Del día sin memoria
iba despertando los ojos, madrugando los dedos,
las hilachas rendidas 
como si un eclipse le arrojara del espasmo
luego la cercanía del latido
y en la extinción de su carne un sentido de regreso
de tripulante incomprendido
de deseo de romperse hacia las rocas
la garganta apenas sombra de su última sed
y ese hombre,
de frente al podrido blanco
con las manos extendidas y una voz desolada
que lo llama insistente
que conoce las barrancas de su nombre
esa voz desolada en amor
soberana sobre el palco de las plañideras
y sus puñales de musgo en el llanto
¿Quién eres que me robas de la muerte?
Yo estaba muerto,
la luz regaba sus trenes a cada lugar de exilio
y toda la muchedumbre me caminaba;
era un lugar en mi cuerpo y mis celajes.
No sé si había cansancio o si me quedaba dormido
si quedaba el sol echado a tempestad
o si la desnudez en la retina se desnudaba en agua
creo que estuve muerto, hay páginas
de un aire entre la higuera y mi sombra
un ángel con hilos de Penélope me entregaba la herida
y ese aroma de abismo entre las piedras
¿y qué es todo esto perdido hacia tu voz?
¿qué son esas miradas? ¿qué raza de luna sube la escalera?
Hombre frente a mí
lejano de la tierra, me has regresado
ahora te pregunto por mi otra sombra
y esa enredadera de cánticos robándose mi casa.
Marioantonio Rosa.© 2015


domingo, 19 de julio de 2015

SAUDADE


















Es que de mar en calma
estas palabras me visitan a tu lado
con su pueblo de desnudez
caminan solas en un cuerpo de todos los aires
y un dolor marino las contempla
como un puñado de agua que se escapa

lejos de lo que puede pasar cuando te amo.

Es marea baja
y veo este color cansado donde brotan pescadores;
veo los cirios de la misa en la distancia
y el canto que se oficia en la hojarasca del sol.
Aquí en el malecón, el mar llega pequeño
como una de esas auroras que aman los solitarios
o como ese vestido donde habitas silencio y luz

¿Qué pasó con tu nombre?

El cielo tiene gris
y hay cerca del bar, unas carcajadas de charol
un viejo recoge latas vacías
su mirada es morena, como el sonido de sus pasos
algunos almendros tienen letras a un beso nocturno

te amo con estas últimas redes echadas al cardumen,

me despierta saberme a tu desolación.

Marioantonio Rosa.© 2015


martes, 14 de julio de 2015

LA NOCHE MÁS PEQUEÑA


















Todo el ocaso es el cuerpo
de una plaza íntima, en brasas antiguas de luz
y en sobrio tatuaje de incendio, son últimos los acechos
que el aire anima a la transparencia
como es última, esta palabra de poesía.

Viene el oscuro
como viene el oleaje que nunca alza la voz
y así descrito, se lleva bajo lucha la orilla
-creo que escribo lírica, dirán-pero siento un paseo
de enredadera en agua que no deja que hable
las palabras de ciudad que me sobreviven.

Vuelvo entonces
a estas rosas en su bañera, lozanas y ciegas;
a esta estirpe de ciudadano compartido en ecos, y solo;
vuelvo a la silla del águila, y al almizcle en las sombras;
aspiro a no volver a esa playa tan blanca donde me asesino
y al sabor de cuerpos, densos como lenguajes.

Para mí, basta esta copa de vino,
esta mesa con lumbrera de saltamontes y preguntas
este patio sin limpiar, bajo leyendas cortas de ramajes
y esta mujer que me enreda a fuerte mariposa en los ojos

Marta, de todos mis días.

Anochece, creo.
Hacia arriba, la lluvia es un reposo invisible
y esta pequeña noche abre su puerta
convoca su vacío y su unción, parpadea el músculo
donde este amor desesperado rompe sus astros

y el aire es artemisa.

perdonen la lírica,
son solo las letras de esta hora.

Marioantonio Rosa.© 2015


Obra: "La Noche estrellada" de Vincent Van Gogh

jueves, 9 de julio de 2015

SONATA VERANIEGA PARA LOS TRISTES















Todo el día es una tarde
un cristal soplado magnífico en agua ausente
las horas corren contra su sombra
y el mar existe con el recuerdo de las lanzas
echadas todas, al rápido olvido del aire.

Puse música,
un celaje dulce de Frederic Chopin en toda la casa
y las paredes cedieron en un ritual maduro para las palabras
se desprendieron de un abanico triste cerrado en sueños
o se iban hiriendo una vez la música vivía sobre ellas.

Lo que hice fue sentarme en el diván
como si fuese un fuego cansado, manso, alegre
lleno de algunos árboles, lleno de días siguientes
mientras los pasos del piano eran cada vez más míos;
una bahía en la voz se iba fulgurando, y estaba rendida.

Y allí me quedaba
en las vueltas de ese fuego íntimo
roto en palabras extranjeras, nada de mí me visitaba,
y después este sonido de amor, de amor triste,
parado contra el paisaje tosco y seco de aquellos flamboyanes
hechos de color para nadie.


Lo grande de todo esto,
es esta navegación entre pájaros y ramas secas
y estas ganas de llorar.



Marioantonio Rosa.© 2015

sábado, 4 de julio de 2015

EL LECTOR DE DOSTOEVSKY
















(Contemplaciones al cuadro del mismo nombre del pintor
cubista checo Emil Filla
)

Quedaba quieto
inmune a los efectos especiales
a la corriente a veces disipada de la hiedra;
quedaba en siglos y en horas,
con ese deseado aumentativo que la noche avanza
en su brazalete de sauces perdidos.

Aprendía a estar fatigado por las letras.

Buscaba el sueño
y la silla decorada de silencio y miedo;
era un hombre solo, en esa corriente de hiedra;
le sucedía por dulzura el tránsito de la mariposa
y la espera, como decir el aire, sin cicatrices.
Descansaba de la memoria sin recordarse.

Al fondo, la pared roja
dirías sangre, o rosa abierta, y la ventana,
de perfecto gris desnudo hacia el invierno
con los abetos en su pose de espada vencida
y más al fondo, el crucifijo,
vigilando su cansancio y sus ojos cerrados.

¿Era Dios?



Marioantonio Rosa.© 2015